
DISCURSO DE INAUGURACIÓN DEL OFICIO DE DIRECTOR DE LA RSEAPGC DEL ILMO. SR. D. TOMÁS VAN DE WALLE DE SOTOMAYOR EL 24 DE FEBRERO DE 2010
En primer lugar, tengo que detenerme y con gran satisfacción lo hago en el elogio y encomio de la actividad desempeñada por don Francisco Marín Lloris, marqués de la Frontera, como director de la Sociedad estos últimos años.
Antes que nada, queremos mostrarle nuestro reconocimiento y agradecimiento por el extraordinario entusiasmo y dedicación que ha aplicado generosamente durante años a la Económica, haciendo posible un altísimo nivel de actividad tanto interna, como externa y de tan amplia proyección en la sociedad insular, de todo lo cual estamos mucho más que satisfechos, honrados, y en mi caso, peligrosamente expuesto a muy adversas comparaciones.
Francisco Marín Llorís, Marqués de la Frontera
Dicho sea con otras palabras: el marqués de la Frontera (y que me permita la utilización de la metáfora que me sugiere su titulación) ha puesto los límites del trabajo, de la presencia pública, de la confianza social (la de los socios y la sociedad a la que servimos y otros aspectos, de esta Sociedad Económica, que constituyen pilares de su propia constitución, muy lejos de donde comenzó su trabajo, y vamos a decirlo también de forma clara y rotunda, figura entre los más sobresalientes directores en nuestra larga historia de 234 años.
Quiero destacar un agradecimiento muy especial a don Nicolás Díaz –Saavedra de Morales, director honorario y la persona que me acercó al interés y al conocimiento de la labor y la dedicación de la Económica.
Ahora quisiera hacer una breve exposición de algunas ideas que considero centrales en la actividad de gobierno que me propongo desarrollar en los próximos años del mandato que ustedes nos han otorgado.
Servicio público
La Sociedad Económica de Gran Canaria, como tantas otras de su estirpe, sean más antiguas o más modernas, han mostrado lo que se puede denominar una inmensa capacidad de iniciativa cívica a lo largo de su existencia, dejando ahora a un lado por un momento las muy numerosas y abundantes iniciativas de otro orden, me refiero especialmente a aquellos aspectos de una iniciativa cívica que se ha asentado en el altruismo, en la filantropía y en el patriotismo. En definitiva en la búsqueda de la consecución de los más generales intereses y los valores más inmutables de la sociedad en cada momento histórico. Esto ha constituido y conformado con el transcurrir del tiempo un acervo de servicio público con un importante componente de ética pública al servicio de los ciudadanos y ciudadanas. Cada uno de los que formamos parte de esta Sociedad, y si quieren más en particular los que tienen el deber de gobernarla, asumimos como una obligación y un deber el compromiso de nuestra vinculación, de nuestros actos y de cada idea que emana de este lugar como un acto de servicio público motivado por la necesidad de preservar y ensalzar los valores éticos más dignos que nuestra sociedad insular atesora. Son los deberes de ética pública de esta asociación privada los que quiero que inspiren la mirada que proyectaremos al exterior, desarrollando las consecuencias y resultados que correspondan al devenir de las cosas.
Gran Canaria es una comunidad de ciudadanos
Y dentro de esa perspectiva, nos debemos en primer lugar a nuestros más inmediatos conciudadanos, a la isla de Gran Canaria, razón de la existencia de esta Institución. La isla, en nuestro lenguaje político y social moderno, es antes que un territorio o incluso una geografía social, es una sociedad, una comunidad de personas, de ciudadanos y ciudadanas, que albergan intereses y valores muy sentidos y compartidos, y nuestra obligación es movernos en esta franja de la realidad de Gran Canaria. Vamos a trabajar por lo mejor que la comunidad insular anhela, lo que la hace más digna y más noble, incluso aquello que la transforma para renovarse y ser mejor. Este será nuestro ámbito de actuación, nuestro imaginario identitario en el contexto de nuestro servicio público. Por lo tanto, vamos a continuar transitando por un camino que por definición no será siempre sencillo ni confortable, pero nosotros nos atenderemos a nuestros criterios. Dejaremos claro ante la sociedad insular que “nada de lo importante que acontece en esta Isla nos será ajeno”.
Independencia
Pero nosotros somos gente ilustrada, en el doble sentido de herederos de nuestros fundadores y en el de gente formada y amante de la cultura y de la ciencia y por lo tanto que busca la lucidez necesaria para comprender el mundo social y cultural en el que vivimos. Eso quiere decir entre otras cosas que vamos a continuar, como hemos venido haciéndolo hasta ahora, tratando los asuntos y no dejándonos llevar por los vientos que prevalecen en cada momento sociopolítico. Esa aproximación a los problemas y asuntos que afectan a la sociedad, será seria, prudente y sin rehuir nunca los problemas reales que muchas veces corren debajo del más estridente ruido y de no poca furia dialéctica desatada. Creo que al final, más pronto que tarde, nos hará ganar aún más en autoridad moral y política, entendida ésta última en el sentido clásico de amor e interés por los problemas de la polis. ç
Aprovecho para hacer un inciso y declarar que apenas necesitamos aseverar nuestra independencia de los tirios y troyanos de la arena política, pues está más que acreditada después de tantos años de actividad cívica, pero sí decir que estamos identificados con la democracia española y su sistema actual de instituciones entre las que figura el descendiente directo del rey ilustrado Carlos III, a quien guardamos respeto y reconocimiento.
El presente es más que lo actual
Y ahora permítanme centrarme en la consideración de algunos campos de actividad que propongo desarrollar a mis consocios y amigos, en el bien entendido que lo que de verdad hacemos es continuar la ingente labor de nuestro anterior director el marqués de la Frontera. Porque no está en mi concepto de la Real Sociedad Económica que tendré el honor de dirigir, lo de modernizar por modernizar, la “modernización de las apariencias” a la que tan dados son algunos en este país, los que buscan que las cosas cambien por fuera y no en el contenido. Nosotros nos ocuparemos del presente, que abarca mucho más que lo actual.
Por lo tanto, la actividad de educación y formación que se centra en los cursos de gestión aeroportuaria y de economía canaria vamos a seguir trabajándola contra viento y marea, porque cubren unas necesidades de formación desconocidas por el sistema educativo hasta que la Real Sociedad Económica se ocupó de hacerlas evidentes.
El interesante programa de actos de debate cultural que se desarrolla bajo el nombre las “Claves de nuestro tiempo” debe seguir y mejorar si cabe, pues constituye una extraordinaria aportación a esta Real Sociedad y a esa sociedad que está más allá de las paredes de nuestra casa. Haremos todo lo posible para que se conozcan los resultados del trabajo de “Las claves” dentro y fuera de nuestra Sociedad Económica.
Son muchos y casi interminables los asuntos y problemas de la gente que nuestra aportación puede ayudar a resolver, pero quiero hacer mención concreta de unos pocos sin detrimento de muchos otros que a ustedes les pueda interesar.
Desarrollo sostenible
Prestaremos especial atención al desarrollo sostenible de la economía y la sociedad canarias, es decir, el desarrollo de la riqueza social de nuestras instituciones productivas y económicas teniendo como uno de los requisitos esenciales la conservación del patrimonio natural y la incesante mejora de la calidad ambiental de las ciudades y las empresas. Es esencial para el futuro de todos, y para el crecimiento económico, la transformación paulatina del sector clave de la prosperidad económica canaria, el turismo. La mejora del medio ambiente natural y urbano es importante por sí misma y por los beneficios que produce a la economía y, además, porque satisface los criterios sociales más exigentes de una vida digna en nuestra época.
Exclusión social
La composición social de la sociedad insular ha ido transformándose con gran rapidez en un último decenio de gran prosperidad, con cambios profundos en todos los aspectos sociales que queramos considerar y analizar, pero en el tiempo presente las circunstancias han cambiado y no sólo debido a la crisis económica que padecemos. Ahora tenemos que continuar en el intento de comprender y de intentar aportar soluciones a los problemas de exclusión social que sufren nuestros conciudadanos; a aportar propuestas nuevas para la integración social y cultural de las colectividades diferentes que viven con nosotros; a idear salidas y enfoques para superar la adversidad en el mercado laboral; a contribuir en la medida de nuestras posibilidades a las mejoras en el sistema educativo y sanitario, instrumentos importantes de equidad y de reforma social en una democracia avanzada.
Seguridad y cooperación
Por último, creo que estamos en muy buenas condiciones para convertirnos también poco a poco en un centro de debate serio y riguroso que plantee propuestas de interés en los asuntos de seguridad, de la estrategia de la seguridad y de la cooperación regional que corresponde tener y mantener al archipiélago, un análisis que vaya más allá del día a día e incluso de las consideraciones del medio plazo.
Todo lo dicho se tiene que combinar con la continuidad de los programas y actividades que hemos mencionado, que son el fruto de un trabajo y dedicación muy intensos que han llevado años de esfuerzos. En particular quiero destacar los distintos modos de colaboración que compartimos con las Fuerzas Armadas españolas que se han desarrollado en los últimos años. Todas las actividades citadas queremos que sigan siendo la tarjeta de presentación de la Real Sociedad Económica.
Quiero concluir agradeciéndoles muy cordialmente su atención a estas palabras, pero sobre todo agradecerles la confianza puesta en nuestras personas.
Muchas gracias a todos
|